La crisis sanitaria que estamos viviendo a nivel mundial ha golpeado de manera especialmente virulenta al sector cultural y artístico. Miles de cantantes, instrumentistas, directores de coro o de orquesta, técnicos, etc. se las ven y se las desean para mantenerse a flote, cuando, en muchos casos, llevan alrededor de un año sin percibir una retribución más o menos regular. La sombra de la “cancelación” amenaza cualquier propuesta de festival o de concierto.

Ante esto, el maestro napolitano Riccardo Muti ha escrito recientemente una carta al primer ministro italiano, Giuseppe Conte, implorando la reapertura de los teatros y las salas de conciertos. Dice así:

“Querido presidente Conte,

Si bien entiendo la dificultad de su responsabilidad en este periodo y la necesidad urgente de salvaguardar la salud de los ciudadanos, me siento en la obligación de hacerle una petición. Cerrar los auditorios y teatros es una decisión muy grave. El empobrecimiento del espíritu es peligroso y también afecta a la salud física. Definir la actividad cultural como algo superfluo, como he escuchado decir a algún político, es fruto de la ignorancia y demuestra su falta de cultura y sensibilidad.

Esta decisión no tiene en cuenta el sacrificio y sufrimiento de miles de artistas y trabajadores del sector artístico y las artes performativas que se sienten insultados y temen por su futuro.

Por eso le pido, hablando no solo por mis compañeros sino también por el público, que devuelva la vida a los teatros, para aportar también ese alimento espiritual sin el cual estamos cada vez más embrutecidos.

Los teatros están gestionados por trabajadores que son muy conscientes de la situación y las medidas de seguridad vigentes, medidas que se han respetado siempre minuciosamente.

Espero su respuesta a esta petición”.

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Esta semana, los diarios internacionales publicaban la respuesta de Conte, en la que ratificaba que la decisión “no se ha tomado a la ligera” y que “se ha tenido en cuenta que todos los implicados en el mundo del espectáculo – artistas, músicos, autores, empresarios, técnicos, personal – están haciendo frente a enormes dificultades desde hace muchos meses”. Por tanto, prosigue, su objetivo al cerrar los espacios culturales no ha sido “golpear al sector cultural” sino “intervenir los espacios de socialización” – lo que afecta también a teatros, bares y restaurantes”.

El presidente italiano asegura en su carta que se trabajará también en la creación de un fondo de ayuda para los trabajadores afectados y que “la experiencia que hemos adquirido estos meses atrás nos ha demostrado que la cultura actúa como motor de cohesión social, crea un diálogo que une a todo el pueblo”.

Nuestra intención no es renunciar a la belleza, a la cultura, a la música, el arte, el cine o el teatro. Necesitamos el alimento que nos da y la capacidad de soñar que suscita”, continúa, “pretendemos recuperar esta actividad lo antes posible para disfrutar de estas emociones en compañía. Nuestro espíritu no puede sobrevivir sin ella. Por eso hemos asumido decisiones tan dolorosas, querido Maestro, y le aseguro que ya estamos trabajando en volver a levantar el telón, encender micrófonos y focos lo antes posible, garantizando las condiciones de seguridad de un regreso seguro para el sector”.

 

Como decía Brecht, son «malos tiempos para la lírica». Precisamente por ello, debemos continuar con tesón en nuestra labor de hacer de este mundo, por medio de nuestro canto, un espacio mejor. Así pues, ¡no nos rindamos! Es mucho lo que está en juego.